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jueves, 8 de julio de 2010

Salta...


La vida se compone pequeñas decisiones que generan grande repercusiones, de pequeños saltos que algún día de pequeños saltos que algún día nos vemos en la necesidad de dar, ya sea de manera premeditada o de golpe, sin siquiera saber cual será su resultado con total certeza- pues la vida no es más que una maravillosa incertidumbre- Con estos saltos, voy forjando mi camino, mi andar; por ellos, puedo vivir entre lágrimas o sonrisas, por ellos marco mi vida. Entonces... ¿por qué permitiría que otras personas me digan cuan alto o lejos saltaré? ¿O si debo mirar al hacerlo? Al final, la que se puede romper las piernas soy yo, y no ellos. Al final de la jornada, en mi recaerán los frutos y las penas. Al final, sólo YO saltare.

miércoles, 17 de marzo de 2010

tiempo

queda mucho tiempo para estar triste, para pensar y reflexionar sobre todo lo malo que creemos que hay en nuestra vida, para sufrir por alguien y lamentarnos cuando vemos hasta donde hemos llegado; pero el tiempo para disfrutar, soñar, reir y vivir con la gente que amamos es, cada día, más corto.

lunes, 8 de febrero de 2010

07/01/10

Transcribo parte de la entrada de mi diario del día 7:

Me comprendes muy bien…

Sabes lo que es tener que aferrarte a aquel juguete para tratar de recordar algo de “lo que fui” y aún así, ver que esos pasajes desaparecieron; ¿por qué reclamas por mi “inmadurez”?

Conoces la sensación extraña que se forma en tu garganta, cuando aprietas fuertemente tus párpados, todo para no sentir tus cálidas fuerzas escapar por tus ojos… ¿por qué no me consuelas cuando las ves?

Sabes muy bien como se siente cuando una sonrisa tímida… triste, se forma en tu rostro mientras suspiras contemplando el rostro de él, e imaginas como tuya tan radiante sonrisa.

Alguna vez despertaste sintiéndote ajena a todo… como si el reflejo que te devolvía el espejo no era más que un monstruo ojeroso, que comenzó a devorar tu vida sin que tú te dieras cuenta, y ya era demasiado tarde: actuabas fuera de ti… y no sabias porque, sólo sabias que no podías lo podías evitar.

Recuerdo que alguna vez me sentaste en tus piernas y me diste una lección de vida: Caerme, estaba permitido, pero levantarse, era una obligación y que un error, era sólo eso, un error… ahora me pregunto si en verdad crees todo eso, y si es así, porque no lo aplicas.

Pero no, no eres yo, ni siquiera te acercas a serlo… lo sé… pero me comprendes bien.

Irremediablemente, es para ella.