Aquí está el extraño y, creo yo, divertido resultado:

Aquellos rayos,
cuales estrellas terrestres,
cortaban con sus puntas delicadas,
las densas noches,
ya amargas.
Y mi luna, minúscula,
opaca y plateada, aún hermosa…
parecía hacer juego
con mis titanes de concreto,
titilantes, bailaban…
como estuche colmado de perlas,
todas iguales,
todas parejas.
En mi taza blanca,
un liquido negro,
muerto y me mataba…
¿café o petróleo?
Humeante sube, y muere
en mi techo,
¿o vuela libre, escapando de la
Metrópolis?
¡Como quisiera pegarme a él!
Ya sea para morir,
o ya sea para condenarme
a la Libertad.
Ilumina mis ojos,
llega a mi alma, ¡sácala!
convierte a este cuerpo
en un cascaron sin brillo.
Muéstrale lo que, cegada,
construyo con sus propias manos,
que se arrepienta de haberlo deseado,
y se pida clemencia a si misma.
¡Que vea la Metrópolis y reflexione!
¿Esto es lo que quería?
¿Soldaditos de plomo,
bailando al compás de un
cruel dictador?
cuales estrellas terrestres,
cortaban con sus puntas delicadas,
las densas noches,
ya amargas.
Y mi luna, minúscula,
opaca y plateada, aún hermosa…
parecía hacer juego
con mis titanes de concreto,
titilantes, bailaban…
como estuche colmado de perlas,
todas iguales,
todas parejas.
En mi taza blanca,
un liquido negro,
muerto y me mataba…
¿café o petróleo?
Humeante sube, y muere
en mi techo,
¿o vuela libre, escapando de la
Metrópolis?
¡Como quisiera pegarme a él!
Ya sea para morir,
o ya sea para condenarme
a la Libertad.
Ilumina mis ojos,
llega a mi alma, ¡sácala!
convierte a este cuerpo
en un cascaron sin brillo.
Muéstrale lo que, cegada,
construyo con sus propias manos,
que se arrepienta de haberlo deseado,
y se pida clemencia a si misma.
¡Que vea la Metrópolis y reflexione!
¿Esto es lo que quería?
¿Soldaditos de plomo,
bailando al compás de un
cruel dictador?
Alejandra García
